TU VOZ, LA SUYA O LA DE ELLOS

TU VOZ, LA SUYA O LA DE ELLOS

Imagen: Silvia Romero Catalá.


Cuando sabes que tu bebé habita en tu interior, la felicidad recorre tu cuerpo, dando un sentido profundo a tu vida. En ese momento empiezas a imaginar tu vida a su lado - le amas locamente, sonríes cuando piensas en él. Transcurren meses y meses de cambios, de sensaciones, de experiencias, de conexión, de amor... le imaginas, le hablas, le cantas, sueñas con tu bebé, y tras una dulce espera llega el gran momento: el nacimiento. Le ves por primera vez, le hueles… mmm, ese olor a vida tan nuevo y tan familiar a la vez. Lo tienes junto a ti, lo ves maravillada, es tan pequeño, tan indefenso, su rostro dice: Abrázame, bésame, mírame, huéleme, ÁMAME. Tu cuerpo te grita cógelo, mímalo, míralo, háblale, cántale, piérdete en cada milímetro de su piel; pero tu mente, tus condicionamientos sociales, tu madre, tu suegra, tu padre, tu suegro, tu vecina, la enfermera te dicen: no le cojas, se va a malacostumbrar, tiene que aprender a estar sin ti. Y tú te sientes tan perdida... tras vivir completamente fusionados tienes que apartarlo de tu cuerpo. No sabes qué hacer con esas voces. A veces te escuchas a ti, a veces a ellos, a veces a tu bebé. Te cuestionas: ¿será realmente malo que lo coja “tanto”? ¿Es lo que él necesita? ¿Soy una madre obsesionada por querer tenerlo junto a mí todo el día? ¡Seguro lo estoy haciendo mal!
Un mar de dudas te invaden y te sientes torpe, insegura, mala madre, sobreprotectora, porque quizá nadie te ha dicho que hagas solo lo que tú sientes y lo que desde dentro sabes que tu bebé necesita. ¡Hazlo!, acalla las voces externas y escúchale solamente a él, que es el experto, que es el único que realmente sabe lo que necesita. Y cuando llora hay una voz que te susurra: Déjale llorar. Pero cada segundo de ese llanto a ti te desarma, te debilita, te duele y entonces tu cuerpo grita: ¡Que le cojas, que le cantes, que le mimes, que le ames, que te necesita!; Escúchate, escucha tu instinto de madre. ¡Claro que sí!, cógele, no solo un poco, cógele mucho, tenlo pegadito a ti todo lo que os apetezca, porque es verdad, crecen  muy rápido y tu bebé ahora te necesita. Vincúlate, es una necesidad real, no es un capricho, necesita tu olor, tu alimento, tu calor, tu voz, el latido de tu corazón. No es solo romántico, es científico, la biología lo exige, los estudios lo demuestran, la ciencia le da la razón a tu voz interna, a eso que hemos sentido durante muchos años, a eso que sentimos las madres, a eso que se llama biología evolutiva pero que yo llamo sencillamente instinto.
Recuerda que no sólo es bueno para él, para su salud física, mental y emocional, es grandioso para ti, para que todo aquello que está guardado en tu pecho pueda fluir, para darle rienda suelta a tu amor maternal, a tu yo animal, a tu ritmo lento, suave, dulce de ser mamá.
¡Adelante mamá, disfruta de la fusión, disfruta cada momento con tu bebé! Date tiempo, porque recuerda: ¡Esto también pasará!

YULY PÁEZ: Madre, Doula, Asesora de duelo gestacional y perinatal, Profesora Yoga embarazo, Asesora Lactancia Materna.

<<El vínculo es fundamental. Todo lo que una mujer hace y dice a su hijo después del parto – los arrullos, abrazos, caricias e incluso miradas aparentemente sin propósito - cumplen un objetivo concreto: proteger y nutrir al niño. No sabemos con exactitud cómo opera este sistema, aunque nuevas evidencias indican que, al menos en este período, gran parte de lo que se denomina conducta materna está biológicamente regulada.>>
Dr. Thomas Verny, la vida secreta del niño antes de nacer.


Laura Gutman, Sobre el instinto https://www.youtube.com/watch?v=rvdMmmV79mI


Carlos Gonzalez, Sobre cogerle en brazos https://www.youtube.com/watch?v=wbAh0ID2REk



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