PUES YO TRABAJÉ HASTA...
La forma de tratar el embarazo es contradictoria, la
sociedad te quiere forzar a actuar como si no pasara nada. “Continúa con tu
rutina diaria” que si realmente te satisface estará genial, pero por lo general
esa rutina te lleva a desconectar de tu cuerpo, te lleva a actuar lineal y
mecánicamente a ritmos rápidos, insanos, extenuantes...
Por otro lado el sistema de salud te hace sentir que estás
enferma: pruebas varias, azúcar,
hierro, ecografías, peso, citas
matrona, citas ginecólogo, cita anestesista, etc (y en todo este vaivén a
ninguno se le ocurre preguntar cómo te sientes)*
Entonces, ¿nos aclaramos? ¿Pasa o no pasa algo realmente
importante en tu cuerpo? ¿Hay que prestar atención o seguir con tu vida normal?
Ah! Claro, quizá con tu vida normal que beneficia el sistema capitalista
de producir y producir, consumir y
consumir, dar tu tiempo, fuerza, energía para ello, sí que debes continuar y
ayudar a mantenerlo, y al mismo tiempo debes ser una enferma para que el
sistema sanitario (con todo lo que hay detrás) y paternalista continúe
interviniendo y haciendo con tu cuerpo y el de tu bebé en formación lo que
ellos “saben” que realmente necesitas, pues ¿qué sabrás tú de estar embarazada
y ya no digamos de parir? Si son ellos los que sí que saben qué tienes que
hacer, pero por supuesto siempre por nuestro bien ( que en ocasiones su
intervención es acertada y totalmente necesaria).
¿En qué extremo nos quedamos? ¿Cuál eliges seguir?
¿Sabes? me apena seguir escuchando esa frases de: “Pues YO
trabajé hasta un mes, dos días, unas horas antes de parir” o “pues YO al poco
de parir, ya estaba con mi vida de antes” ¿Qué buscas? ¿Una medalla a la más
productiva por eso? ¿A costa de qué? ¿De tu salud y la de tu bebé, del
bienestar emocional que influye tan directamente en el desarrollo del bebé?
O esa otra frase: “yo, lo que digan los médicos, ellos son
los que saben” ¿Qué buscas? ¿Una medalla a la más buena y obediente?
Parece mentira que en pleno siglo XXI, querer elegir desde
tu corazón, confiar en ti, buscar segundas opiniones, escuchar otras ideas, sea
visto como subversivo, arriesgado, inconsciente, pues ningunear a la madre
parece ser la manera correcta de actuar, cuando el papel de la madre debería
ser activo en su totalidad. ¿Dónde está la figura de la madre como eje central?
Tristemente es una labor cada vez más desprestigiada, infravalorada y vetada ya
desde la forma de vivir el embarazo. Parece que tu cuerpo no es tu cuerpo y es
solo un campo de acción y satisfacción de otros, a los que tú obedientemente
tienes que dejar actuar a sus anchas.
O que querer estar de baja, para sencillamente disfrutar de
tu embarazo, de tus cambios, de tu bebé, sea visto como vagancia, cuando
debería primar tu bienestar emocional y mental a la par que el físico.
A mi modo de ver, es realmente inconcebible que en el 2018
se siga sin comprender que las sociedades futuras se están gestando ahora mismo
en los vientres de las madres actuales, las cuales van estresadas, saturadas,
agobiadas, con prisas por llegar a todo, por querer ser la mujer 10:
trabajadora, esposa, amiga, amante, ama de casa, guapa y querer satisfacer a
todo dios; pero que claro, si se les ocurre mirar un poco por ellas mismas, son
tildadas de egoístas.
Así que: mami
embarazada, permítete sentir, para un segundo y pregúntate ¿qué es lo que
realmente te apetece hacer hoy? Y sencillamente hazlo, disfruta de tu embarazo,
pues son unas pocas semanas que nunca más volverás a tener, pues cada embarazo
es diferente y único. Adelante, ve a ese Spa que tanto deseas, queda con esas
personas que tanto te apetece, sal a pasear por el bosque o la playa y disfruta
del silencio, solo así podrás escuchar la voz de tu bebé y a tu propia voz;
practica Yoga, relájate, danza, canta, vístete de colores, adorna tu cabeza,
aprecia tu cuerpo desnudo de diosa creadora, pues estás viviendo un momento
divino; regálate masajes, ricas meriendas, date baños relajantes, duerme,
túmbate a descansar, pues tu cuerpo YA está haciendo mucho trabajo, no
necesitas más, mímate, acepta que te mimen, escucha música agradable, toca tu
barriga cuantas veces te apetezca, sonríe, llora si lo necesitas, escribe,
pinta, moldea, rodéate de belleza, respira por dos, medita, ora, déjate llevar
por tu cóctel hormonal, pero si te está arrastrando busca ayuda, estás en un
momento susceptible y poderoso, reconcíliate contigo, con tu madre, con el
mundo. Desgrana cada minuto de tu embarazo, dale espacio a todas tus emociones,
sana, saborea cada alimento, absorbe el mayor oxígeno puro posible, acaricia
suavemente una flor, observa atentamente la salida del sol, vive, quizá por
primera vez después de mucho tiempo, disfruta de la vida, te lo mereces y el
mundo lo necesita, solo así se gestan sociedades más sanas.
Yuly Páez
*Yo personalmente tuve la suerte de tener una matrona
sensible y dulce, la única de los profesionales que acompañó mis embarazos que
me miraba a los ojos y me preguntaba: ¿Cómo te sientes? ¿Cómo estás con tu
esposo? ¿Y el sexo, va bien? Así que GRACIAS, sé que hay profesionales que ven
más allá y comparten contigo lo especial del momento, para quienes eres más que
un número o un cuerpo y te devuelve el status de SER HUMANO experimentando uno
de los mejores momentos de su vida. GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE SE IMPLICAN Y
RESPETAN TU EMBARAZO Y MATERNIDAD.

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